ÉTICA EN LA PRÁCTICA DE ALTA DIRECCIÓN

Introducción: En los últimos años ha surgido interés en el mundo de la empresa por la disciplina de la ética. Esfuerzos que han generado variantes de esta, como la ética de la empresa, la responsabilidad social empresarial (RSE) y otras tendencias que han hecho eco en gran parte de los conglomerados económicos del mundo. Cabe destacar que uno de los grandes exponentes de esta tendencia es España, en cuyo seno se ha gestado un debate intelectual en torno al reconocimiento de la ética en el quehacer empresarial, donde sin duda, la profesora Adela Cortina[1] es uno de los intelectos más aventajados en el tema. Dado el rol del empresariado en la dinámica mundial y en especial en el plano económico, creo necesario reflexionar sobre cómo los empresarios interpretan la ética y cómo la conjugan con las frías reglas del libre mercado. Para ello me voy a concentrar en comentar las intervenciones que realizaron distintos expositores del ámbito empresarial español, en el ?V Coloquio De Ética Empresarial Y Económica?, sobre responsabilidad social empresarial y el rol de los altos directivos como celadores en la aplicación de los principios éticos contenidos en los códigos de conducta de las empresas. Con este ensayo se pretende aportar elementos que enriquezcan al debate sobre la inclusión de la ética en la empresa con énfasis en el individuo que ejerce el rol de alto directivo y el Código de Conducta al interior de ella. Fuera de esta introducción y unas conclusiones, el trabajo está dividido en dos secciones. En la primera se mencionan algunos factores relevantes de las exposiciones del texto analizado, que no pueden ser dejados de lado al momento de formalizar la inclusión de la ética al interior de la empresa. En la segunda parte y final, se abordan los desafíos de las empresas que poseen asimilada en su estructura organizativa la ética como código de conductas, en momentos de crisis económica. Cabe advertir que por la característica del texto y la reducción en las posibilidades de ampliar la bibliografía, este documento tendrá un matiz reflexivo de la experiencia empresarial española además de aportes personales sobre el tema. I.- Exposición de las ideas más relevantes del ?V Coloquio De Ética Empresarial Y Económica?. Al comenzar esta primera parte voy a ilustrar el contexto donde se desarrolla el vínculo entre ética y empresa, con lo que me voy a referir al comentario de Miguel Gallo sobre el rol de quien sustenta el cargo de alta dirección en la empresa y las expectativas que tienen sobre su persona los accionistas, subalternos y obreros. Gallo atribuye al manager[2] la responsabilidad de ser el nexo entre ética y empresa, condicionando el rol de alta dirección al dominio de tres planos de la racionalidad, la primera de ella es la racionalidad técnica, que tiene que ver con la acertada conducción de la empresa en el ámbito de la maximización de los beneficios, la segunda de estas es la racionalidad sicológica, que da cuenta sobre la capacidad personal de elección del líder y el sistema de valores que lleva consigo y por último la más importante para este texto, la racionalidad ética, que se relaciona con la decisión en casos de elección, de la que proporciona mayor beneficio común. Según Gallo:(1996): ?La dirección tiene que armonizar estas racionalidades y además ha de vivir el equilibrio de los resultados de corto plazo frente a los resultados de largo. En sus manos tiene herramientas muy poderosas con las cuales ejerce su influencia sobre los equipos de directivos de la compañía. Herramientas como la remuneración, la evaluación, la formación y el desarrollo personal de todos ellos.? Este líder de la empresa propuesto por Gallo, sería un homo virtuoso desde la perspectiva aristotélica, por el hecho hacer converger en él las tres racionalidades, técnica, sicológica y ética, lo que sería el equivalente a la phronésis aristotélica, entendida esta como la prudencia.[3] Para Aristóteles esta no es ciencia sino discernimiento, es el juicio correcto entre la elección de los posibles, la prudencia es la habilidad del virtuoso; guía a la virtud moral indicándole los medios para alcanzar sus fines, ya que para Aristóteles no está moralmente permitido actuar torpemente cuando se desea el bien. Hasta aquí se ha expuesto sobre el rol del individuo como vínculo entre la disciplina de la ética y la empresa lo cual se asemeja a lo propuesto en la Grecia clásica por Aristóteles, pero junto a esta variable existe otro aspecto que también es relevante en esta vinculación, la presencia de los Códigos de Conducta[4] de las empresas que son los lineamientos éticos institucionales que irradian todas las operaciones y el funcionamiento de la corporación junto con sostener la misión y la visión de estas. Para ello me remito a lo expuesto por Javier Ybargüengoitia quien comparte la experiencia de su empresa, donde la inclusión de la ética en el quehacer diario se consolida en el Manual de Políticas de la compañía, documento único y aplicable a todo el consorcio, que se funda en una serie de principios como el acatamiento de la ley, preocupación por los empleados, integridad y seguridad, salud entre otros, que a su ves sostienen políticas que regulan en forma específica aspectos como la ética de los negocios, las relaciones con la comunidad, la divulgación de la información, la protección del medio ambiente y otras más. Esta estructura de principios y políticas en las que se vinculan las personas y el medio ambiente social integran en plenitud a la ética. Ybargüengoitia advierte que por si sólo este Código de Conducta no es suficiente, sino que depende íntimamente del ethos de cada individuo de la empresa, manifestado este en el respeto a los demás y hacia la propia persona, es decir de la convicción personal del individuo, como lo expresa Ybargüengoitia: (1996) en la siguiente cita : ?Ningún comportamiento ético puede surgir simplemente de la aplicación de un Manual; debe provenir de una profunda convicción personal de que todo individuo merece ser respetado por el mero hecho de serlo, concepto extensible a empleados, consumidores, clientes, proveedores, competidores y medio ambiente, atendiendo a la responsabilidad social del empresario.? A pesar de la coincidencia de los expositores en la importancia de contar con un documento que sirva de Código de Conducta fundado en consideraciones éticas y de responsabilidad social empresarial. Existen posiciones disidentes a este consenso como la de José Miguel de la Rica quien centra su atención en la responsabilidad que le cabe al individuo al igual que la propuesta de Gallo, como una fuente natural de ética, pero destacando De la Rica la relación de la ética individual con el historial ético que trae consigo la persona desde su seno familiar y otros ámbitos, con el fin de sopesar el nivel y la presencia de alta ética personal ,lo cual plantea como esencial para sostener la dirección correcta de una organización. De la Rica, otorga vital importancia en la selección del personal idóneo para la alta dirección, buscando en los candidatos la presencia de una alta ética individual, para que la lleve a todos los ámbitos de la empresa. Hasta acá se han expuesto distintas aplicaciones de la ética en la empresa, desde la consolidación de principios y políticas de corte ético en Códigos de Conducta hasta la preeminencia de la ética individual como fuente ética de la organización. La primera tendencia ubica al alto directivo como un guardián de la Política Institucional, primando el contenido del documento sobre las consideraciones personales del individuo, donde este pasa a ser un buen celador en cuan manifiesta la responsabilidad hacia su persona y el resto de los individuos. Claramente en esta primera propuesta el individuo a pesar de que se le reconoce la virtud de la prudencia en el caso de poseer el dominio de las tres racionalidades, técnica, sicológica y ética, subyace a las máximas del Código de Conducta institucional. La segunda posición es de corte mas individualista, ya que concentra la mirada en el individuo ético, es decir en la carga ética que lleva consigo y que puede aportar a la corporación, que en jerga económica podríamos llamarlo capital ético, el cual se vuelve fundamental para sustentar a la empresa desde la posición de la alta dirección, sin dejar de lado el establecer procedimientos contenidos en códigos éticos consensuados, no impuestos. II.- Desafíos de las empresas con capital ético, en los momentos de crisis económica. Considerando que fundamentalmente las empresas tienen por objetivo el beneficio económico y se rigen por las leyes del libre mercado, vemos que la diferencia entre las empresas con inclusión de la ética y las que carecen de ese vínculo se visualiza al momento de crisis económicas, ¿pero donde se hace evidente esta diferencia?. Aparentemente en las empresas que poseen un vínculo estrecho entre la ética y la empresa, consignado en Códigos de Conducta o en la integración de capital ético de los altos directivos al interior de estas, versus las corporaciones que sólo se rigen por las leyes del mercado y mantienen como única estrategia la maximización de beneficios sobre cualquier otro aspecto. Desde la praxis de los Códigos de Conducta una de las situaciones que más tensiona la ética al interior de las empresa son los casos de corrupción y los despidos por reducción de personal. Desde la mirada del expositor Pedro Navarro, estas situaciones deben se abordadas desde un liderazgo responsable del directivo empresarial. Cuya gestión debe estar ajustada a valores morales que debe estar presente en cada decisión. Estos valores morales a su vez deben reflejar el apego a la justicia y eficacia, noción ética muy cercana a lo que propone Aristóteles en el hombre prudente. La propuesta de Navarro en perfilar al líder empresarial como un poseedor de esta virtud se funda en la reflexión que él hace sobre la situación contemporánea de la ética, la cual la caracteriza como un periodo de degradación ética manifestada en decisiones irresponsables, atentados contra la dignidad humana y la corrupción, que si bien, son males del mundo contemporáneo, también estos males se encuentran en algunas empresas de Europa. Navarro advierte además, que sin la ética no es posible alcanzar las metas que se proponen las empresas, posicionando esta disciplina como una de las bases fundamentales de la agestión empresarial, junto al capital humano y el financiero, ya que en caso contrario, el quehacer empresarial se regiría por la consigna maquiavélica que señala ?para triunfar en la política, tomar y mantener el poder se debe prescindir de la ética?. Para el expositor la ética de la empresa se relaciona con el individuo al igual que De la Rica, y esta relación se manifiesta en la calidad de las conductas del individuo, del líder empresarial o alta dirección, donde dicha relación es exclusiva del ser humano ya que sólo él posee la capacidad de actuar acorde a razones, normas y valores ya que además dispone de la responsabilidad y libertad para ello. Razonamiento que el expositor reconoce desde la filosofía clásica con Sócrates hasta Tomás de Aquino en el medioevo. Navarro define la ética de la empresa como la actividad de los directivos de las corporaciones, constituida en principios morales racionalmente fundados. Nuevamente hacemos referencia a la actuación del líder en la elección, en la cual debe primar la razón y la responsabilidad. Esta posición claramente va más allá de sostener en la empresa un Código de Ética, ya que al alto directivo se le asigna un sitial preponderante en el ejercicio de la toma de decisiones, transformándose este quehacer en una fuente de irradiación de capital ético al interior de las empresas desde la dirección. Lo dicho hasta aquí Navarro lo expone de la siguiente manera, Navarro:(1996) ?Decidir, gobernar o dirigir exige ajustarse a valores éticos y no solo a intereses o a gustos individuales. En ello reside la responsabilidad moral.... El pensador que mejor ha plasmado el mensaje de la modernidad fue, como es sabido, E. Kant. Pues bien: cuando Kant quiso resumir la sustancia de la ética utilizó la fórmula de ?dignidad del hombre?. Con ella quiso dar a entender que en las relaciones sociales, el hombre nunca puede ser reducido a objeto de precio sino, por el contrario, ha de ser tratado como sujeto de aprecio. Este aprecio es el resultado de reconocer la dignidad de la persona, actitud de la que brotan el resto de los comportamientos morales.? Ahora bien, al retomar cómo las empresas con capital ético enfrentan los ciclos de crisis económicas, se sostiene que hay un llamado desde la ética a la alta dirección en las situaciones en que se impone la necesidad de optimizar los recursos humanos y disminuir el personal. Donde las decisiones deben pasar por criterios que permitan enfrentar de la mejor forma posible la situación, aplicando la racionalidad, la prudencia y la responsabilidad, como lo plantea Ybargüengoitia, quien expone una serie de pasos y gestiones para actuar en estos casos. Estas gestiones ?éticas? contienen primero la decisión responsable de ser la última ratio, ya que presupone que no habrían más alternativas que la reducción de personal y por otro lado esta decisión sostiene varias consideraciones de interés en los afectados, como la información, el consenso, el apoyo, la austeridad y énfasis en el cuidado de la moral y motivación de los afectados, por parte de la alta dirección de la empresa. De esta manera se puede concluir que la diferencia entre las empresa con capital ético, claramente se distancian de la máxima maquiavélica antes comentada, ya que por poseer en ellas altos directivos con capital ético y Códigos de Conductas que contienen los procedimientos para abordar situaciones conflictivas y de corte ético, posiciona a estos consorcios en empresas responsables tanto al interior como en su relación con el entorno, lo que mitiga en gran parte las externalidades negativas de situaciones como los despidos y le proporciona le da más estabilidad ante eventuales ciclos de crisis económicas ya que tanto el capital humano interno como el mercado, estarían informados a priori de las decisiones y estrategias de la empresa para sostener la empresa en los momentos de crisis. III.-Conclusiones Las reflexiones expuestas proporcionan las bases para sostener la vinculación entre ética y empresa, la sistematización de la ética en Códigos de Conducta que plantean los principios y políticas de la institución y por otro lado la responsabilidad del líder empresarial al momento de tomar las decisiones diarias propias del ejercicio gerencial. Ambas bases son consensuadas como necesarias por los expositores del texto comentado, aunque aparentemente se procure realzar el Código Ético por sobre la responsabilidad del individuo, con capital social. Ante ello, se sostiene que la empresa como ente económico no posee a priori la ética, aunque se encuentre escriturada al interior de la empresa, ya que para plantear dicha existencia, es fundamental la participación del líder virtuoso que ejerza su gestión en base a la prudencia, libertad y responsabilidad, conjugando en la toma de decisiones y dirección las tres racionalidades que se mencionaron en la primera parte, razón técnica, sicológica y moral. Entonces hablar de ?ética de la empresa? quizás sería un error ya que deberíamos hablar desde el individuo, desde la alta dirección, es decir hablar de una ética ?en la empresa? gestionada por el gerente cuyo capital ético es de tal virtuosidad que es capaz de irradiarlo por su gestión al interior de toda la empresa, en ámbitos tan diversos como las relaciones laborales, el medio ambiente, lo social, la calidad, la información, la salud, entre muchos aspectos que engloban el funcionamiento empresarial. Esta realidad es la que facultaría hablar de una ?empresa responsable?, característica inherente del actuar conforme a la ética, propuesta que de forma humilde se propone que se recoja por las altas direcciones de los grandes consorcios empresariales que en los años venideros se van estar afectados por la recesión mundial, donde uno de los primeros recortes para mantener en pie las empresas es la optimización de los recursos humanos y la reducción de personal. Jaime Moreno Burgos Licenciado en Filosofía, Magister en Economía y Gestión Regional (C), Estud.Derecho
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